“Es pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1).
Muchos conocen de memoria esta palabra, pero pocos saben que ella es un arma poderosa para la conquista de cualquier bien. Cuando mencionamos la palabra fe, automáticamente muchos lo relacionan a la religiosidad, pero ¡no es así!
La fe es la certeza de lo que uno espera, aunque sus ojos aún no vean el sueño anhelado, su fe le hace ver y a pesar de las luchas, ella está segura que lo que vio por la fe se cumplirá.
Es por la fe, que conquistamos la salud, la felicidad: sentimental, familiar, económica y especialmente la salvación. Muchos se han confundido al pensar que por el simple hecho de frecuentar la iglesia se hacen merecedoras de todo, ¡Pero están equivocados!

La fe hay que ejercitarla a cada instante, esto es, hasta que nuestros días lleguen a su fin. Si hoy renunciamos a la promiscuidad, el odio, la mentira, la avaricia, los vicios, entre otros; es porque tenemos certeza que algún día prestaremos cuentas de nuestros actos delante de Dios y respectivamente obtendremos la recompensa.
La salvación o la conquista de cualquier bien, es decisión de cada uno, la fe es individual y no puede ser impuesta por terceros.
Todo ser humano ya trae naturalmente consigo la fe, pero, sólo depende de uno mantenerla pura, rechazando la duda, las tentaciones y los pensamientos de fracaso, para alcanzar lo sobrenatural. Es decisión personal, nadie es obligado a seguir el camino de Dios, ni a creer en Sus promesas, pero lo cierto es que, Su Palabra se cumple para bien o para mal.
 
derecho_reservado